Quito es la locomotora del desarrollo nacional. Cuando Quito emprende, innova y produce, dinamiza la economía del Ecuador. Por eso, lo que reforma esta ley no es solo una discusión normativa; es una discusión sobre quién decide y cómo se garantizan los servicios que hoy llegan directamente a la gente.
Convencidos de que la obra gris por sí sola no es desarrollo, convencidos de que la mejor inversión es la gente, en Quito seguimos trabajando y realizaremos, con sacrificios institucionales y con profundo amor, la convocatoria para FonQuito 2026.
Son precisamente estos procesos los que demuestran que el desarrollo local sí funciona: capital semilla, acompañamiento técnico y articulación con el sector privado no son gasto, son inversión productiva que genera empleo real.
Como ha planteado el alcalde Pabel Muñoz, nuestro compromiso es proteger y defender el futuro de Quito, de su gente. Priorizando presupuestos, ajustando procesos y triplicando esfuerzos, saldremos adelante.
Porque cuando se debilita a Quito, se debilitan oportunidades.
Y Quito no puede detenerse.